Los últimos datos sobre consumo aparente de vino en España ofrecen un atisbo de optimismo. Al cierre de 2024, la cifra interanual alcanzó los 9.873.546 hectolitros, un incremento del 2,5% respecto a 2023. Este crecimiento, aunque moderado, supone un punto de inflexión, y podría suponer empezar a “despegar” de la franja de 9,6-9,8 millones de hectolitros en la que el consumo se había estancado desde noviembre de 2022.
Este volumen, calculado a partir de la diferencia neta entre entradas y salidas de vino declaradas al Infovi, representa el dato más alto desde octubre de 2022. En términos absolutos, los españoles han consumido 236.399 hectolitros más que el año anterior. Un repunte significativo en el dato mensual de diciembre (+11,5%) podría consolidar una tendencia positiva para 2025.
Si ampliamos la perspectiva, el consumo interno sigue lejos de su máximo reciente de febrero de 2020 (11,1 Mhl), registrado antes de la pandemia. No obstante, también se mantiene claramente por encima del mínimo histórico de febrero de 2021 (8,8 Mhl).
Por categorías, el vino tinto y rosado sorprende con un crecimiento del 3,1%, alcanzando los 5,76 millones de hectolitros, desafiando la percepción de su retroceso en el mercado. Por su parte, el consumo de blancos también avanza, aunque a menor ritmo (+1,6%), hasta los 4,12 millones de hectolitros.
Este repunte sitúa el consumo per cápita en 20,17 litros, un 1,6% más que en 2023, si bien sigue siendo una cifra reducida para un país con el potencial vitivinícola de España. ¿Estamos ante el inicio de una recuperación sostenida? Las cifras de los próximos meses lo dirán