
La edición 2026 ha marcado un hito al celebrarse por primera vez en Castilla y León, concretamente en la provincia de Valladolid, uno de los territorios con mayor concentración de denominaciones de origen de España. Esta elección no solo responde a criterios logísticos, sino que refuerza el vínculo entre el concurso y los grandes territorios vitivinícolas del país.
Medina del Campo, conocida históricamente como la Villa de las Ferias, ha sido un enclave clave en el comercio del vino desde la Edad Media. Su relevancia económica y mercantil, ligada al desarrollo del mercado vitivinícola, la convierte en un lugar especialmente simbólico para acoger un certamen de estas características. En la actualidad, además, forma parte del entorno de la Denominación de Origen Rueda, uno de los motores del vino blanco en España.
La localidad vallisoletana de Medina del Campo se convirtió, durante tres intensas jornadas, en el epicentro del vino español con la celebración de la octava edición del Concurso Nacional de Vinos VinEspaña 2026, organizado por la Federación Española de Enología (FEAE). Una edición que no solo ha confirmado la consolidación del certamen dentro del calendario vitivinícola nacional, sino que ha evidenciado, una vez más, el excelente momento que atraviesa la enología española.
El reto de esta edición pasaba, en buena medida, por reforzar la implicación de las bodegas de la comunidad anfitriona y, al mismo tiempo, seguir ampliando el alcance del concurso. El resultado ha sido contundente: 1.245 muestras inscritas, una cifra récord que confirma la tendencia ascendente de VinEspaña tanto en participación como en relevancia dentro del sector. A esta diversidad cuantitativa se suma una riqueza territorial notable, con vinos procedentes de todas las zonas vitivinícolas del país. Incluso regiones como Canarias, donde la logística supone un desafío añadido, han vuelto a estar presentes, reafirmando el carácter verdaderamente nacional del certamen.
Antes del inicio de las sesiones de cata, VinEspaña 2026 tuvo su punto de partida institucional en el Centro Cultural Integrado Isabel la Católica, donde se celebró el acto inaugural del certamen. Un encuentro que sirvió no solo como presentación oficial, sino también como espacio de bienvenida y puesta en valor del evento dentro del contexto local y autonómico.

El acto contó con la participación del alcalde de Medina del Campo, Guzmán Gómez Alonso, junto a otros miembros de la corporación municipal, quienes destacaron la importancia de acoger un certamen de estas características en una localidad con una profunda tradición histórica vinculada al comercio del vino. Por parte de la Federación Española de Enología intervinieron su presidente, Luis Buitrón, y Antonio Moral, presidente de la Asociación de Enólogos de Castilla y León, quienes subrayaron el papel de VinEspaña como escaparate de la calidad de los vinos españoles.
Reunió también a representantes de distintas administraciones locales y autonómicas, así como a miembros de asociaciones profesionales vinculadas al ámbito vitivinícola y de la hostelería, reforzando el carácter institucional y sectorial del concurso.
Tras la presentación, se celebró una recepción oficial en honor a los miembros del jurado, que sirvió como primer punto de encuentro entre los profesionales participantes. Durante este acto de bienvenida, los asistentes pudieron degustar una selección de vinos procedentes de distintas denominaciones de origen de Castilla y León, en una muestra representativa de la riqueza y diversidad enológica de la comunidad anfitriona.
Este inicio marcó el tono de una edición que, desde el primer momento, puso en valor la conexión entre territorio, institución y sector, anticipando el desarrollo de un certamen que combinaría rigor técnico, identidad y proyección.
La evaluación de las muestras recayó en un panel de primer nivel, compuesto por 52 catadores, configurado mayoritariamente por enólogos pertenecientes a las distintas asociaciones integradas en la FEAE. A este núcleo técnico se sumaron profesionales de consejos reguladores, periodistas especializados y responsables de compra, generando un equilibrio especialmente interesante entre conocimiento técnico, visión institucional y sensibilidad de mercado. Esta diversidad no es casual: responde a la voluntad de que VinEspaña no sea únicamente un concurso técnico, sino una herramienta útil para interpretar el vino desde múltiples perspectivas.
Uno de los aspectos más destacados de esta edición ha sido el esfuerzo por profundizar en determinadas categorías, especialmente en vinos generosos , de licor y vinos especiales. Para ello, se configuraron mesas específicas en las que participaron especialistas procedentes de consejos reguladores de Andalucía, junto a profesionales vinculados a elaboraciones similares en otras zonas, como Rueda. Esta apuesta por la especialización ha permitido una evaluación más precisa y ha contribuido a poner en valor tipologías de gran interés enológico que, en ocasiones, requieren un análisis más específico.
El desarrollo de las catas tuvo lugar en un escenario tan singular como funcional: la iglesia del antiguo Hospital de Simón Ruiz. Un espacio de gran valor histórico y artístico que, lejos de ser únicamente un marco estético, permitió una organización extremadamente eficiente. La gestión de las muestras se articuló a través de la sacristía y las presacristías, mientras que el servicio de vinos se desarrolló con fluidez gracias a circuitos bien definidos para camareros y sumilleres. Todo ello contribuyó a que las sesiones de cata se desarrollaran con orden y precisión.
Detrás de este engranaje, cabe destacar el trabajo del equipo de organización, formado por miembros de la FEAE y de la Asociación de Enólogos de Castilla y León, responsables de la clasificación, codificación y gestión de las muestras. Su labor fue determinante para garantizar el correcto desarrollo del concurso, evidenciando que, más allá de los vinos, la calidad de un certamen también se sustenta en la solidez de su estructura.
A este nivel organizativo se suma la implementación de un sistema de puntuación digital, que permite obtener resultados prácticamente en tiempo real, revisados por los presidentes de mesa y validados por la organización. Durante dos jornadas intensas, los catadores abordaron un amplio abanico de perfiles de vino, desde elaboraciones más tradicionales hasta propuestas más innovadoras, reflejando la diversidad actual del sector.
El medallero, con un total de 690 distinciones —118 Grandes Oros, 313 Oros y 241 Platas—, no hace sino confirmar este elevado nivel.
Pero VinEspaña es, desde hace tiempo, algo más que un concurso. Es también un punto de encuentro para los profesionales del sector. Tras la primera jornada de catas, los participantes tuvieron la oportunidad de conocer algunos de los principales atractivos de Medina del Campo, como el imponente Castillo de La Mota o el Palacio Testamentario de Isabel la Católica, espacios cargados de historia que refuerzan la identidad del territorio.
La jornada se completó con una cata de quesos de la región, guiada por una formadora especializada, en la que se exploraron maridajes con vinos, generando un interesante diálogo entre producto local y enología.
La segunda jornada, tras la finalización de las catas, dio paso a una vertiente más técnica con la visita a bodegas de la zona. En Hijos de Alberto, los participantes pudieron profundizar en sistemas tradicionales como las criaderas, la elaboración de vinos dorados y pálidos, la crianza bajo velo de flor o los procesos de crianza oxidativa en damajuanas expuestas a la intemperie. Una experiencia especialmente enriquecedora desde el punto de vista enológico, que dio lugar a interesantes intercambios técnicos sobre levaduras, procesos y estilos de elaboración.
La jornada continuó en Bodegas Mocén, donde el recorrido por sus galerías subterráneas —más de ocho kilómetros—, su biblioteca histórica y su pinacoteca ofrecieron una visión distinta del vino, vinculada a la cultura y al patrimonio. El encuentro concluyó con un cóctel de confraternización, poniendo el broche a unas jornadas marcadas por el intercambio profesional y humano.
En el acto de clausura participaron Luis Buitrón, presidente de la FEAE; Antonio Moral, presidente de la Asociación de Enólogos de Castilla y León; el alcalde de Medina del Campo, Guzmán Gómez Alonso; y la concejala Patricia Carreño. En sus intervenciones se puso de relieve la consolidación de VinEspaña como concurso de referencia, el crecimiento sostenido en participación y, sobre todo, el extraordinario nivel de los vinos presentados, reflejo del trabajo de los enólogos y del conjunto del sector.
En el se agasajó a Antonio Moral, Hugo García y Angel Calleja con un bonito detalle por su implicación en el desarrollo del concurso, y al alcalde, Guzmán Gómez, con una placa conmemorativa de la realización de Vinespaña en Medina del Campo.
VinEspaña 2026 no solo ha cumplido con las expectativas, sino que ha reforzado su posicionamiento como una herramienta clave para la promoción del vino español. Un certamen que, más allá de las medallas, actúa como termómetro del sector y como escaparate de una enología que combina tradición, innovación y territorio con un alto grado de madurez y calidad.































