
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha anunciado que la producción mundial de vino en 2024 se mantendrá cerca de sus niveles más bajos en los últimos 60 años, como consecuencia directa de las condiciones meteorológicas adversas. Según las estimaciones preliminares presentadas por el director general John Barker durante la apertura del 45º Congreso de la OIV en Dijon, se prevé que la producción en 2024 se sitúe por debajo de los 250 millones de hectolitros. Esta cifra prolongaría la tendencia a la baja iniciada en 2023, año en el que se registró la producción más baja desde 1961.
El cambio climático, con eventos extremos como sequías, olas de calor e inundaciones, ha afectado significativamente las cosechas a nivel mundial. Las proyecciones de la OIV se basan en datos de los principales países productores, que representan aproximadamente el 75% de la producción total.
Si bien países como España, Italia, Australia y Argentina han mostrado cierta recuperación respecto a 2023, sus volúmenes de producción siguen estando muy por debajo de sus medias históricas. Por otro lado, Francia y Chile han experimentado descensos aún más pronunciados en 2024.
De hecho, para España, el Consejo Sectorial Vitivinícola de Cooperativas Agro-alimentarias de España, reunido el 22 de octubre, actualizó la cifra de previsión de vendimia, bajando la estimación realizada a finales de julio. En esta última estimación, los representantes del sector cifran la producción en 37.036.500 hectolitros de vino y mosto. Por su parte, ‘La Semana Vitivinícola’ estima, con la información recabada hasta el pasado 22 de octubre, que la producción de vino y mosto fruto de la vendimia 2024 alcanzará en España un volumen que oscilará entre los 36,39 millones de hectolitros y los 38 Mhl; lo que supondrá un incremento de entre el 12 y el 17% respecto a la producción alcanzada en 2023/24.
Barker señaló que, aunque es habitual que la producción vinícola presente fluctuaciones anuales, en las últimas tres décadas se ha mantenido dentro de un rango relativamente estable de entre 250 y 300 millones de hectolitros. Esta estabilidad se ha visto favorecida por la diversidad geográfica de la producción vinícola a nivel mundial. Sin embargo, la caída por debajo de este rango mínimo en 2023 es un hecho preocupante. Se espera que a finales de noviembre se disponga de datos actualizados sobre la producción vinícola mundial.
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