La reciente imposición por parte de la administración estadounidense liderada por Donald Trump de un arancel universal del 10% a todas las importaciones, con un recargo del 20% específicamente dirigido a los productos procedentes de la Unión Europea, ha encendido todas las alarmas en el sector vitivinícola europeo (y, por ende, español). El vino, uno de los sectores directamente afectados, se convierte en protagonista de un nuevo capítulo de la guerra comercial transatlántica, cuyas consecuencias económicas podrían ser notables tanto en origen como en destino.
El Comité Européen des Entreprises Vins (CEEV), la Federación Española del Vino (FEV), la European Federation of Origin Wines (EFOW) y la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), entre otras múltiples voces sectoriales, han denunciado de forma unánime el carácter lesivo de esta medida, que llega en un momento especialmente complejo para el sector, afectado ya por la caída del consumo y la presión competitiva en los mercados exteriores.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino mundial del vino europeo. Solo en 2024, las exportaciones vinícolas desde la UE al mercado estadounidense alcanzaron los 4.880 millones de euros, lo que representa el 28% del total del valor exportado por la Unión en esta categoría. En el caso español, EE.UU. figura como el segundo destino global en volumen y el primero en valor para los espumosos, con exportaciones de 97 millones de litros por valor de 390 millones de euros.
Desde el sector bodeguero español, la preocupación es palpable. José Luis Benítez, director general de la FEV, alerta del efecto especialmente nocivo para las pequeñas y medianas bodegas (que representan el 99% del tejido empresarial vitivinícola en España), dada su escasa capacidad para diversificar mercados y absorber incrementos de costes. La pérdida de cuota en EE.UU. intensificará la competencia en otros destinos.
Pese al escenario adverso, algunos datos invitan a una lectura más matizada para el vino español. Según las estadísticas de importación, el vino tranquilo envasado español cerró 2024 con un precio medio de exportación a EE.UU. de 6,65 dólares/litro, por debajo de la media de mercado (7 $/l). Con el nuevo arancel del 20%, ese precio subiría a 7,98 $/l, situándose por encima de la media, pero aún lejos del impacto en el vino francés, cuyo nuevo precio superaría los 14 $/l, o incluso el italiano.
El segmento de los espumosos aparece como uno de los más prometedores. En 2024, el espumoso español se exportó a EE.UU. a 4,97 $/l, frente a los 9,11 $/l de la media general. Con los nuevos aranceles, su precio estimado sería de 5,96 $/l, muy competitivo frente al Champagne francés, que rozaría los 28 $/l. Estados Unidos es ya el principal destino de los espumosos españoles, con 23,3 millones de litros exportados y un crecimiento anual del 7,8% en volumen.
El vino en bag-in-box también podría verse favorecido. Con un precio proyectado de 2,15 $/l para el producto español, seguiría siendo más competitivo que el chileno (3,01 $/l con arancel del 10%) y el italiano (3,17 $/l con arancel del 20%).
Acopio previo
El análisis de las importaciones estadounidenses revela un notable incremento en diciembre de 2024, con un aumento del 23% en valor y del 29,5% en volumen, lo que apunta a una estrategia de acopio por parte de los importadores ante el temor ya latente a los aranceles.
El Gobierno español ha respondido presentando un ‘Plan de respuesta y relanzamiento comercial’, en el que se incluyen medidas específicas para mitigar el impacto en sectores como el vitivinícola. La OIVE ha valorado positivamente el enfoque, especialmente por el refuerzo a la internacionalización de las pymes, y la búsqueda de mecanismos que faciliten el acceso a nuevos mercados y la diversificación geográfica.
El consenso sectorial: diplomacia, unidad y libre comercio
El sector coincide en que la solución debe pasar por una vía diplomática que restaure las condiciones de libre comercio. Ignacio Sánchez Recarte, secretario general del CEEV, ha propuesto avanzar hacia un Acuerdo Comercial Justo y Recíproco sobre el Vino entre la UE y EE.UU., excluyendo al vino de cualquier represalia arancelaria. “La imposición de aranceles al vino en todo el mundo es una medida injustificada”, afirma.
Cooperativas Agro-alimentarias de España añade que el comercio bilateral con EE.UU. ha sido históricamente ventajoso y eficiente, y alerta contra el riesgo de que algunos países intenten negociar acuerdos bilaterales al margen de la Comisión Europea, lo que podría romper la unidad necesaria de la UE en este momento crítico.