El sector vitivinícola mundial cerró 2024 con una caída generalizada tanto en la producción como en el consumo de vino, profundizando una tendencia negativa que combina factores coyunturales y estructurales. Según la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), la producción mundial de vino (excluyendo zumos y mostos) se situó en 225,8 millones de hectolitros, el volumen más bajo desde 1961 y un 4,8% inferior al ya limitado nivel de 2023. Es el segundo año consecutivo en que la producción desciende drásticamente, lastrada por fenómenos climáticos extremos y un aumento de la presión de enfermedades en el viñedo.
Este descenso afecta tanto al Hemisferio Norte como al Sur. En la Unión Europea, la producción vinificada cayó un 3,5% hasta los 138,3 Mhl, su volumen más bajo en lo que va de siglo. Francia fue uno de los países más afectados, con un desplome del 23,5% respecto a 2023 (36,1 Mhl), su menor cosecha desde 1957. España produjo 31,0 millones de hectolitros (+9,3% respecto al bajo nivel de 2023), aunque se mantiene un 11,1% por debajo de su media quinquenal. Italia logró una cosecha media (44,1 Mhl), mejorando un 15%, pero aún por debajo de su media histórica.
En el Hemisferio Sur, la producción también se mantuvo en niveles históricamente bajos por segundo año consecutivo, con 45,8 millones de hectolitros (-3,6% respecto a 2023). Argentina destacó por su recuperación (+23,3%), alcanzando 10,9 Mhl, mientras que Chile cayó un 15,6% hasta los 9,3 Mhl, su cifra más baja desde 2010. Sudáfrica y Australia también registraron producciones por debajo de sus respectivas medias quinquenales.
Este retroceso en la oferta coincide con un debilitamiento continuado del consumo mundial, que la OIV estima en 214,2 millones de hectolitros en 2024, un 3,3% menos que el ya deprimido nivel de 2023. Se trata del registro más bajo desde 1996, confirmando una tendencia descendente iniciada tras la crisis de 2008 y acentuada desde la pandemia. Desde 2020, el consumo mundial ha caído casi 15 millones de hectolitros, con una tasa de reducción media anual del 1,7%.
Los factores coyunturales que explican esta caída incluyen la persistente inflación, los altos tipos de interés, la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, que han afectado tanto al poder adquisitivo como a los hábitos de consumo, sobre todo en los segmentos de mayor valor añadido. A nivel estructural, el relevo generacional, la competencia de otras bebidas y la creciente orientación hacia productos más saludables o sostenibles agravan la desafección hacia el vino en muchos mercados.
Europa, con 103,6 millones de hectolitros, sigue siendo el principal polo de consumo, con el 48% del total mundial. En 2024, los cuatro grandes mercados europeos (Francia, Italia, Alemania y España) consumieron conjuntamente más de 70 millones de hectolitros, aunque con ligeras caídas generalizadas. Según la OIV, en España, el consumo descendió un 0,9% hasta los 9,5 Mhl.
En América, el total alcanzó los 50,9 Mhl (-2,1%), con EE.UU. como principal mercado individual (33,3 Mhl), pese a un leve descenso del 0,8%. En Asia, el consumo cayó un 3%, con China bajando a 7,6 Mhl (-3,8%). África y Oceanía se mantuvieron prácticamente estables, con consumos de 4,3 y 5,3 millones de hectolitros, respectivamente.