La estabilización del tartrato sigue siendo un paso necesario en la producción comercial de vino para evitar la precipitación de cristales en el vino embotellado. El método convencional de refrigeración para evitar la cristalización del bitartrato potásico requiere mucho tiempo y energía, e implica un paso de filtración para eliminar el sedimento. No obstante, sigue siendo el método de estabilización más utilizado por los enólogos.
Ahora, un reciente trabajo de investigadores australianos, publicado en ‘Food Chemistry’ explota por primera vez una alternativa a la estabilización tradicional en frío que explora el potencial de los recubrimientos superficiales cuidadosamente adaptados obtenidos por polimerización con plasma.
Los investigadores generaron una química a medida en toda la superficie de un sustrato deseado, empleando una capa fina (aproximadamente 30 nm) de ácido acrílico polimerizado por plasma, alilamina y oxazolina. A continuación, estas superficies se utilizaron con éxito como plataformas para la eliminación de cristales de KHT a 15 °C. Los datos indican que la química de la superficie modula el mecanismo de unión de los cristales de KHT.
Los recubrimientos que contienen grupos de aminas funcionales fueron los más potentes a la hora de unir y eliminar potasio en vinos no termoestables. Por el contrario, las superficies ricas en grupos ácidos carboxílicos tuvieron el impacto más significativo en los vinos termo estabilizados.
Los resultados de este estudio demuestran que las superficies con funcionalidades químicas cuidadosamente diseñadas pueden eliminar el ácido tartárico del vino e inducir la estabilización por frío. Este proceso puede funcionar a temperaturas más altas, reduciendo la necesidad de instalaciones de refrigeración, ahorrando energía y mejorando la rentabilidad.
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