Los defectos del vino amenazan el reconocimiento de la marca y la fidelidad del consumidor a la misma. Investigadores de la Universidad de Washington (EE.UU.) han comparado la agudeza de una lengua electrónica y la evaluación sensorial humana del desarrollo de defectos en un vino blanco (Riesling) durante 42 días de almacenamiento.
Los vinos Riesling no inoculados (control) o inoculados con cultivos de 104 UFC/mL de Wickerhamomyces anomalus, Acetobacter aceti, Lactobacillus brevis o Pediococcus parvulus fueron evaluados cada 7 días con la lengua electrónica y por un panel de análisis sensorial entrenado. Tras 7 días de almacenamiento, la lengua electrónica (e-tongue) detectó diferencias en los cuatro tratamientos con microorganismos alterantes del vino, en comparación con el vino de control, con índices de discriminación superiores al 86%. Mientras que, el panel sensorial detectó diferencias significativas a partir del día 35 de almacenamiento, 28 días después de que la e-tongue detectara diferencias. Este estudio demostró que la lengua electrónica era más sensible que el panel humano como herramienta de detección, sin fatiga sensorial.
Esta investigación es útil para los enólogos que busquen métodos instrumentales adicionales para la detección precoz de defectos en el vino.
Dados los resultados de este estudio, la lengua electrónica puede ser una herramienta útil para detectar alteraciones químicas tempranas en vinos blancos que han sufrido deterioro microbiano, proporcionando a los enólogos tiempo para mitigar los defectos antes de que superen los umbrales sensoriales.
En este estudio, los vinos se analizaron con una lengua electrónica potenciométrica (unidad de lengua electrónica Astree II; Alpha MOS).
Referencia
Potter, R. I., Warren, C. A., Lee, J., & Ross, C. F. (2024). Comparative assessment of Riesling wine fault development by the electronic tongue and a sensory panel. Journal of Food Science, 89, 3006–3018. https://doi.org/10.1111/1750-3841.17036