El consumo interno aparente de vino en España sigue cayendo y ya se sitúa en 8,96 millones de hectolitros en el interanual a julio de 2026, según los datos analizados del último Infovi. El mercado baja así, por primera vez desde la pandemia, de la barrera de los 9 millones de hectolitros en el tramo interanual. Frente a los 9,76 Mhl registrados en el TAM julio de 2025, el retroceso alcanza el 8,1%.
El comportamiento por colores evidencia, además, una evolución muy desigual. El vino tinto/rosado sigue siendo el que más sufre y concentra la totalidad de las pérdidas registradas. En el tramo interanual analizado, su consumo cae un 14,1%, hasta los 5,02 Mhl. El vino blanco, por su parte, logra registrar un crecimiento del 0,9%, hasta los 3,94 millones de hectolitros, una evolución positiva, aunque insuficiente para compensar el retroceso del conjunto del mercado.
Con estos datos, el vino tinto pasa a representar el 56% del consumo total. La evolución por colores confirma así una contracción concentrada en el tinto, mientras el blanco mantiene un crecimiento muy limitado.
El descenso también se traslada al consumo per cápita. Con los datos actualizados de población del INE, este indicador queda en 18,08 litros por habitante, un 8,9% menos que los 19,86 litros del periodo comparado.
El consumo interno aparente alcanzó su máximo reciente en febrero de 2020, justo antes del estallido de la pandemia, con 11,1 millones de hectolitros. Apenas un año después, en febrero de 2021, el mercado tocó su mínimo histórico, con 8,8 millones de hectolitros, como consecuencia directa de las restricciones a la movilidad y sobre la hostelería y el turismo. El dato de julio de 2026, con 8,96 Mhl en el tramo interanual, queda ahora por debajo de los 9 millones de hectolitros y se sitúa cerca de aquel mínimo histórico de febrero de 2021.
La comparación permite dimensionar la pérdida acumulada. Entre el máximo reciente de febrero de 2020 y los 8,96 Mhl del interanual a julio de 2026 existe una diferencia de 2,14 millones de hectolitros.