La botella de vidrio, durante décadas un elemento inseparable de la identidad del vino, se encuentra ante un cambio de escenario. Su forma, peso, color y sistema de cierre funcionan como señales de calidad para el consumidor, pero la necesidad de reducir el impacto ambiental está llevando al sector a revisar el papel del envase dentro de las estrategias de descarbonización.
Tres investigaciones recientes publicadas en revistas científicas internacionales coinciden en señalar el vidrio como uno de los principales puntos críticos ambientales del vino, aunque su peso relativo varía según la metodología empleada. Mark Walker Bartz y colaboradores, en Cleaner and Responsible Consumption, analizaron las preferencias de 2.000 consumidores estadounidenses. Ffion Ashton y Whitney Fleming, en Journal of Cleaner Production, estudiaron la disposición de consumidores británicos a adoptar formatos alternativos y revisaron la literatura científica sobre el impacto ambiental del packaging. Riccardo Vecchio y su equipo realizaron un experimento de campo con 375 consumidores italianos.
La relevancia del debate se entiende por la dimensión del sector. La producción mundial de vino alcanzó en 2024 los 226 millones de hectolitros y el comercio internacional generó un valor cercano a los 42.000 millones de dólares. Walker Bartz y colaboradores recuerdan que las botellas de vidrio pueden representar hasta el 34% de la huella de carbono asociada a la producción de vino. Otros trabajos citados por Ashton y Fleming sitúan el embotellado y envasado en torno al 41,1% de la huella de carbono, mientras algunas investigaciones atribuyen al packaging el 57% de las emisiones generadas a nivel de bodega, de las que el 47% corresponderían específicamente a las botellas de vidrio. Otros análisis sitúan la producción de la botella en aproximadamente el 70% de las emisiones relacionadas con el vino.
Las diferencias responden a metodologías, límites del sistema y supuestos distintos sobre transporte, reciclado o final de vida, pero la literatura mantiene un consenso sólido sobre la relevancia ambiental del vidrio. Materiales como el aluminio, el PET o los envases flexibles pueden presentar huellas de carbono entre un 50% y un 75% inferiores a las del vidrio de un solo uso.
El transporte refuerza esta cuestión. Alrededor del 97% del vino consumido en Reino Unido procede del exterior. Según estudios citados por Ashton y Fleming, transportar vino australiano ya embotellado hasta Reino Unido añade aproximadamente 0,33 kg de CO₂ equivalente por botella y representa el 84% de las emisiones asociadas exclusivamente a su transporte. El envío a granel para embotellarlo en destino puede reducir el potencial de calentamiento global en torno a un 14%.
El principal reto, por tanto, no parece ser tecnológico, sino modificar la percepción del consumidor. En Reino Unido, el 69,3% de los 153 consumidores encuestados afirmó que estaría dispuesto a comprar vino en un envase alternativo. Entre quienes aceptaban abandonar el vidrio, la Frugal Bottle fue la opción preferida, con el 45,9% de las respuestas, seguida del Bag-in-Box (28,8%), la lata de aluminio (13,5%) y el cartón tipo Tetra Pak (11,7%). Entre quienes inicialmente rechazaban el cambio, el 44,7% reconsideraría su decisión ante un menor impacto ambiental y el 46,8% si el vino resultara más económico.
El experimento italiano añadió otro factor: la neofobia del vino se reveló como un obstáculo relevante para la aceptación del aluminio. La mayor implicación ambiental mejoró ligeramente la valoración del vino presentado en este formato, pero no se tradujo en una mayor disposición a pagar ni en una mayor probabilidad de compra.
Un reto también para la enología
Para los profesionales de la enología, las investigaciones apuntan así a un reto que combina innovación y percepción. Reducir peso e impacto ambiental debe convivir con las expectativas de calidad y autenticidad asociadas al vino. La comunicación de los beneficios ambientales y la adaptación del formato a los distintos perfiles de consumidor aparecen como elementos relevantes para facilitar la transición.
Referencias
RICCARDO VECCHIO, GERARDA CASO, AZZURRA ANNUNZIATA, SILVIA SAPIO. Consumer preferences for alternative eco-packaging: A field experiment on wine. Food Research International, Volume 227, 2026. https://doi.org/10.1016/j.foodres.2025.118287
MARK WALKER BARTZ, SHELBY RIDER, LAWTON LANIER NALLEY, BRANDON R. MCFADDEN, RENEE T. THRELFALL. Perceptions and preferences of U.S. wine consumers: Glass vs. alternative packaging. Cleaner and Responsible Consumption, Volume 21, 2026. https://doi.org/10.1016/j.clrc.2026.100417
FFION ASHTON, WHITNEY FLEMING. Exploring UK consumer perceptions and willingness to adopt alternative wine packaging. Journal of Cleaner Production, Volume 557, 2026. https://doi.org/10.1016/j.jclepro.2026.148239