El Parlamento Europeo aprobó el pasado 10 de febrero, por 625 votos a favor, 15 en contra y 11 abstenciones, el acuerdo provisional alcanzado el 4 de diciembre de 2025 con los Estados miembros para actualizar el marco normativo del sector vitivinícola europeo. El denominado “Paquete Vino” encara así su recta final: tras el respaldo de la Cámara, únicamente resta la aprobación formal por parte del Consejo para que los nuevos reglamentos entren en vigor.
La nueva legislación pretende responder a los desafíos que afrontan los productores europeos y abrir nuevas oportunidades de mercado, en un contexto marcado por la presión climática, la volatilidad de la demanda y la necesidad de adaptación a nuevas tendencias de consumo.
Con el respaldo mayoritario del Parlamento, el “Paquete Vino” queda ahora pendiente de la aprobación formal por parte del Consejo. Superado ese último trámite, la reforma verá la luz en el Diario Oficial de la Unión Europea y marcará un nuevo marco de actuación para el sector en los próximos años.
Uno de los capítulos más relevantes es el relativo al etiquetado de los vinos desalcoholizados y parcialmente desalcoholizados. Con el objetivo de aportar mayor claridad jurídica y transparencia al consumidor, el texto establece que el término “sin alcohol”, acompañado de la mención “0.0%”, podrá utilizarse cuando el producto no supere el 0,05% de alcohol en volumen. Por su parte, los productos cuya graduación sea superior al 0,5% en volumen pero que, antes de la desalcoholización, hayan reducido al menos un 30% el grado alcohólico estándar de la categoría correspondiente, deberán etiquetarse como “reducidos en alcohol”.
El texto refuerza también el arsenal de herramientas frente a crisis. En caso de desastres naturales graves, condiciones meteorológicas extremas o brotes de enfermedades vegetales, los viticultores podrán acceder a apoyos adicionales. Además, se prevé el uso de fondos europeos para el arranque permanente de viñedo, así como la financiación al 100% de intervenciones colectivas frente a enfermedades altamente contagiosas del viñedo, reforzando la protección sanitaria del sector.
En paralelo, el límite máximo nacional para destinar fondos a destilación de vino y vendimia en verde se fija en el 25% del total de fondos disponibles por Estado miembro, dotando de mayor previsibilidad a estas medidas de gestión de crisis. Otro de los aspectos destacados es la eliminación del año 2045 como fecha límite para el actual sistema de autorizaciones de plantación de viñedo.
En materia de promoción y apertura de mercados, el acuerdo amplía las posibilidades de apoyo comunitario. Las medidas destinadas a incentivar el crecimiento económico en las zonas rurales y a promover vinos europeos de calidad en terceros países podrán recibir hasta un 60% de financiación de la UE. Los Estados miembros podrán añadir hasta un 30% adicional en el caso de pequeñas y medianas empresas y hasta un 20% para empresas de mayor tamaño.
Las campañas podrán extenderse hasta nueve años (tres años iniciales, renovables dos veces), y que las aportaciones podrán alcanzar hasta el 90% de los costes para pequeños operadores. Entre las actividades elegibles figuran iniciativas de información y promoción como publicidad, eventos, ferias y estudios.
El paquete legislativo refuerza igualmente el apoyo al enoturismo, proporcionando incentivos para que los productores diversifiquen su actividad y atraigan visitantes a sus bodegas, mejorando la rentabilidad y visibilidad del sector en las zonas rurales.