El sector vitivinícola español no ha logrado aprovechar plenamente el contexto inflacionista que marcó el comercio internacional en los últimos años para mejorar el posicionamiento en valor de sus exportaciones. Así lo puso de manifiesto el análisis presentado por la consultora KPMG en el marco de la revisión y actualización del Plan Estratégico del sector vitivinícola 2022-27, la hoja de ruta impulsada por la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) y recientemente prorrogada hasta 2028.
El objetivo de este plan sigue siendo claro: incrementar el valor de las exportaciones españolas de vino. En concreto, se plantea un aumento del 16% de la factura exportadora, lo que supondría generar unos 484 millones de euros adicionales para el conjunto del sector. Sin embargo, los datos del comercio internacional evidencian que el camino para alcanzar esa meta continúa siendo complejo.
Según el informe de KPMG, España apenas captó 87 millones de euros del valor adicional generado por el comercio mundial del vino entre 2021 y 2024, un incremento que superó los 1.400 millones de euros en ese periodo. En términos relativos, esta cifra representa sólo el 6% del aumento total, lo que revela una limitada capacidad para trasladar al mercado internacional el contexto inflacionista que afectó al conjunto de la economía global.
El dato resulta especialmente significativo si se compara con el comportamiento de los principales competidores del vino español. Italia concentró la mayor parte del crecimiento del valor exportado en ese periodo, con 1.044 millones de euros adicionales, equivalentes al 72% del incremento total registrado en el comercio mundial. Este avance permitió al país transalpino elevar su cuota de valor en el mercado internacional del 20,6% en 2021 al 22,7% en 2024, consolidando una tendencia de crecimiento que ya venía observándose desde la última década.
Francia, por su parte, también reforzó su liderazgo en valor. Entre 2021 y 2024 aumentó la facturación de sus exportaciones de vino en 589 millones de euros, lo que equivale a casi el 41% del valor adicional generado en ese periodo. Con ello, el país galo incrementó su cuota de valor del 32,4% al 32,7% del mercado mundial. Esta posición sigue situando a Francia como el primer exportador global en valor, con una ventaja de diez puntos porcentuales sobre Italia y de más de 24 puntos sobre España.
En contraste, el comportamiento del sector exportador español fue mucho más moderado. A pesar del contexto inflacionista, que obligó a trasladar al mercado los mayores costes de producción para preservar los márgenes empresariales, España incluso perdió ligeramente presencia relativa en el comercio internacional. En concreto, su cuota de valor descendió en 0,1 puntos porcentuales entre 2021 y 2024.
Las cifras globales del comercio internacional ayudan a contextualizar esta evolución. En 2021 el valor de las exportaciones mundiales de vino alcanzó los 34.267 millones de euros. Durante el cuatrienio siguiente aumentó un 4,2%, lo que supuso 1.447 millones adicionales, hasta situarse en 35.714 millones de euros en 2024.
Entre los grandes exportadores, además de Francia e Italia, sólo Australia logró aumentar de forma significativa el valor de sus ventas exteriores. El país oceánico añadió 210 millones de euros a su factura exportadora, lo que representa el 19% del incremento total registrado en ese periodo. Este avance permitió elevar su cuota de valor del 3,9% al 4,5%, aunque todavía por debajo del 5,4% que alcanzaba en 2013.
El análisis también refleja una tendencia estructural del comercio internacional del vino: la reducción del volumen exportado frente al aumento del valor total. Entre 2020 y 2024 las exportaciones mundiales disminuyeron un 3,6% en volumen, lo que equivale a 3,71 millones de hectolitros menos. El comercio pasó así de 102,57 millones de hectolitros en 2020 a cerca de 98,67 millones en 2024, bajando por segundo año consecutivo de la barrera de los 100 millones.
En valor, sin embargo, la evolución fue claramente positiva. En ese mismo periodo el comercio internacional de vino aumentó un 20,6% acumulado, lo que supone 6.163 millones de euros más, al pasar de 29.727 millones en 2020 a 35.862 millones en 2024. No obstante, conviene recordar que 2020 estuvo marcado por el impacto de la pandemia de Covid-19, que redujo significativamente la actividad comercial global y situó la facturación en uno de los niveles más bajos desde al menos 2016. Posteriormente, el valor máximo se registró en 2022, con 37.620 millones de euros.
Por categorías de producto, el vino espumoso fue el único segmento que registró crecimiento simultáneo en volumen y valor en el periodo analizado. Según KPMG, sus exportaciones aumentaron un 5,4% en volumen y un 11,4% en valor.
En el caso de España, las exportaciones siguieron la tendencia general de menor volumen y mayor valor. Entre 2021 y 2024 las ventas exteriores descendieron desde 20,17 millones hasta 19,35 millones de hectolitros, lo que supone una caída acumulada del 4,1%. En valor, en cambio, aumentaron desde 2.629 millones hasta 2.978 millones de euros, un crecimiento del 13,3% que equivale a 349 millones adicionales.