La Organización Internacional de la Viña y el Vino publicó, el 12 de mayo, su informe anual sobre la situación del sector vitivinícola mundial, correspondiente a 2025, en el que se constata una industria en fase de ajuste ante la combinación de factores climáticos, económicos y comerciales.
El vino mundial está reaccionando tanto a los efectos inmediatos de las políticas comerciales como a transformaciones de mayor calado vinculadas al clima y a los cambios en el consumo. El valor del comercio internacional se mantiene en niveles claramente superiores a los registrados antes de la pandemia de Covid-19, aunque en 2025 se ha producido un retroceso tanto en volumen como en valor, condicionado por las tensiones arancelarias y el contexto económico global.
En paralelo, la producción vitivinícola ha estado marcada por la inestabilidad climática en ambos hemisferios, lo que ha derivado en una vendimia mundial escasa por tercer año consecutivo. Este nivel de producción, según el informe, contribuye a compensar los efectos de la disminución del consumo mundial en los niveles de existencias, en un contexto de ajuste general del mercado.
La superficie vitícola mundial encadena su sexto año consecutivo de descenso y se sitúa en 7,0 millones de hectáreas en 2025, lo que supone una reducción del 0,8 % respecto a 2024. Esta contracción responde al proceso de ajuste que están llevando a cabo los principales países productores de ambos hemisferios, adaptando sus viñedos a la evolución de la demanda.
En cuanto a la producción, la OIV estima que en 2025 se alcanzarán 227 millones de hectolitros, lo que supone un ligero repunte del 0,6 % respecto al mínimo histórico de 2024, aunque aún por debajo de las medias históricas. La variabilidad climática sigue siendo determinante, junto con decisiones estratégicas de reducción de capacidad productiva en algunas regiones. En sentido contrario, países como Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Moldavia han registrado recuperaciones tras las cosechas reducidas del año anterior.
El consumo mundial de vino continúa su senda descendente y se estima en 208 millones de hectolitros en 2025, un 2,7 % menos que en 2024. Este descenso refleja tanto transformaciones estructurales en mercados consolidados como la presión económica sobre los consumidores. Aun así, algunos mercados muestran crecimiento, entre ellos Portugal, Brasil, Japón y determinadas zonas de Europa Central y Oriental.
El comercio internacional también refleja esta fase de ajuste. Las exportaciones mundiales de vino se sitúan en 94,8 millones de hectolitros, lo que representa una caída del 4,7 %, mientras que el valor total desciende a 33.800 millones de euros, un 6,7 % menos. Pese a ello, el valor del comercio se mantiene significativamente por encima de los niveles previos a la Covid-19. Destaca la caída de las importaciones de vino en Estados Unidos, que se reducen hasta los 5.500 millones de euros, un 12 % menos que en 2024. En conjunto, el 46 % del vino producido a nivel mundial sigue destinándose al comercio internacional.
El director general de la OIV John Barker subrayó que el sector “se ha ido adaptando en los últimos años a los continuos retos climáticos, económicos y sociales”. En 2025, añade, “las perturbaciones en el comercio internacional provocadas por las políticas arancelarias constituyeron un impacto externo adicional que productores, exportadores y cadena de suministro han tenido que gestionar”. Barker destacó asimismo la resiliencia del sector, que “busca nuevas oportunidades de mercado y ajusta la capacidad de producción a la demanda”, con un comercio y un valor de los productos que se mantienen sólidos, y señala que los acuerdos comerciales recientes “contribuirán a crear condiciones favorables”.
El informe concluye que el equilibrio global del mercado se mantiene bajo control. La combinación de producción relativamente baja por tercer año consecutivo y consumo en descenso ha permitido contener el impacto sobre los niveles de existencias. En 2025, la diferencia estimada entre producción y consumo se sitúa en unos 18,7 millones de hectolitros, lo que contribuye a sostener un equilibrio global sin tensiones excesivas de stock.
Referencia
https://www.oiv.int/sites/default/files/2026-05/OIV-State_of_the_World_Wine_Sector_in_2025_0.pdf