La evolución del consumo nacional de vino continúa ofreciendo una de las señales más preocupantes sobre la situación que atraviesa el sector vitivinícola. Según el informe de mercado de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), elaborado a partir de los datos del Sistema de Información del Mercado Vitivinícola (Infovi), la estimación del consumo aparente se situó en 9.051.121 hectolitros en el interanual a mayo de 2026 (junio de 2025-mayo de 2026), lo que supone una caída del 7,3% respecto al mismo periodo del año anterior.
En términos absolutos, el mercado español dejó de consumir 709.431 hectolitros de vino en los últimos doce meses, un volumen equivalente a 94,59 millones de botellas, confirmando una tendencia descendente que se ha intensificado durante los últimos meses.
El deterioro también queda patente en la evolución mensual. Durante mayo de 2026, el consumo interno se estimó en 758.567 hectolitros, un 14,5% inferior al registrado en el mismo mes de 2025, lo que supone 129.056 hectolitros menos. Se trata de un nuevo descenso que prolonga la debilidad observada desde comienzos de año. De hecho, febrero de 2026 fue el único mes de la campaña que logró romper esta dinámica, con un incremento estimado del 11,3%. Sin embargo, ese repunte tuvo un carácter puntual y fue seguido nuevamente por descensos en los interanuales de marzo, abril y mayo, consolidando la pérdida de consumo.
La evolución de la serie histórica refleja con claridad este cambio de tendencia. Tras el fuerte impacto provocado por la pandemia, la estimación del consumo nacional logró estabilizarse entre noviembre de 2022 y agosto de 2025 en una horquilla de entre 9,5 y 9,9 millones de hectolitros. Sin embargo, a partir de septiembre de 2025 comenzó un progresivo deterioro que se prolongó hasta enero de 2026. Aunque febrero registró una recuperación coyuntural, los tres meses siguientes devolvieron la serie a la senda descendente.
El contexto permite valorar el alcance de la evolución registrada. El consumo interno aparente alcanzó su máximo reciente en febrero de 2020, justo antes del estallido de la pandemia, cuando se situó en 11,1 millones de hectolitros. Apenas un año después, en febrero de 2021, el mercado tocó su mínimo histórico con 8,8 millones de hectolitros, como consecuencia directa de las restricciones sobre la hostelería y el turismo.
Cinco años después, la estimación vuelve a aproximarse a esos niveles mínimos. Los 9,05 millones de hectolitros registrados en mayo de 2026 representan el volumen más bajo desde que comenzó la recuperación posterior a la crisis sanitaria.
Por categorías, la evolución sigue siendo muy desigual. Los vinos tintos y rosados concentran el descenso, con una caída del 13% en el interanual a mayo de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, hasta situarse en 5,1 millones de hectolitros. En términos absolutos, la reducción alcanza los 766.851 hectolitros.
Por el contrario, los vinos blancos continúan mostrando una mayor resistencia. Su consumo estimado aumentó un 1,5%, hasta alcanzar los 3,9 millones de hectolitros, lo que supone 57.420 hectolitros más que un año antes. Aunque este crecimiento no compensa la fuerte caída de los tintos y rosados, sí confirma una tendencia que viene observándose desde hace varios ejercicios, con una demanda relativamente más dinámica de los blancos.
La pérdida de volumen también tiene un reflejo directo en el consumo por habitante. El cruce de la estimación de consumo interno con los datos de población sitúa el consumo per cápita en 18,26 litros por habitante y año, un 8,1% menos que en el interanual a mayo de 2025, cuando alcanzaba los 19,87 litros.