España ha consolidado en los últimos años el reconocimiento internacional de algunos de sus grandes vinos, pero su presencia en el mercado mundial del fine wine continúa siendo reducida. Según los datos presentados por EDA Drinks & Wine Campus, parte del ecosistema de Basque Culinary Center, y Círculo Fortuny, el país cuenta con más de 250 vinos que pueden considerarse fine wine en el mercado primario, aunque únicamente entre 30 y 60 participan de forma relevante en el mercado secundario internacional.
La comparación con otros grandes países productores refleja el margen de crecimiento existente. Francia supera los 200 vinos presentes en este mercado, Italia ronda los 60 y Estados Unidos cuenta con más de una treintena. Como consecuencia, España representa alrededor del 2% del mercado mundial del fine wine, muy por debajo de Italia, cuya cuota se sitúa en torno al 15%.
Los datos ponen de manifiesto que el principal reto para muchas bodegas españolas ya no consiste únicamente en elaborar vinos de excelencia, sino en conseguir que estos alcancen un posicionamiento internacional capaz de generar una demanda sostenida y un valor reconocido a largo plazo. Ese recorrido comienza en el mercado primario, donde se construyen la identidad y el posicionamiento de cada vino, y continúa en el mercado secundario, en el que las referencias más demandadas son objeto de compraventa entre coleccionistas, comerciantes especializados, plataformas como Liv-ex y casas de subastas como Sotheby’s o Christie’s Wine.
Estas conclusiones fueron expuestas durante la presentación de la jornada “Estrategia fine wine: Cómo posicionar nuestros vinos”, que se celebrará el próximo 15 de septiembre en Madrid. En este contexto, el director general del Basque Culinary Center, Joxe Mari Aizega, defendió que “el vino fino no debería abordarse como una categoría más: es un ámbito donde las bodegas se juegan posicionamiento, relato y valor a largo plazo”. A su juicio, el sector necesita una estrategia clara para competir en este segmento, apoyándose en el conocimiento, la profesionalización y una visión capaz de conectar origen, identidad y excelencia.
Por su parte, la presidenta de Círculo Fortuny, Xandra Falcó, incidió en la necesidad de reforzar el posicionamiento de España como país productor de fine wine. Aunque afirmó que el país dispone de “legado, trayectoria, saber hacer y excelencia”, consideró que todavía es necesario construir esa “aura mítica” que caracteriza a otras regiones europeas y que lleva a consumidores y coleccionistas a desear determinadas etiquetas.
En la misma línea, la directora de EDA Drinks & Wine Campus, Elisa Ucar, señaló que España cuenta con vinos de origen y calidad contrastada para competir en esta categoría, aunque subrayó que el desafío pasa por desarrollar un relato sólido y una estrategia con visión internacional que impulse también la demanda en el mercado secundario.
La jornada reunirá a especialistas internacionales como Pedro Ballesteros MW, Pablo Álvarez, de Tempos Vega Sicilia, Sarah Jane Evans MW, Ferran Centelles y Paco Berciano, quienes analizarán las principales palancas que pueden ayudar a un mayor número de bodegas españolas a fortalecer su posicionamiento en el mercado global del fine wine y aumentar su presencia en uno de los segmentos de mayor valor añadido del negocio vitivinícola.