El mantenimiento de la producción de vino bajo el actual contexto de calentamiento global depende en parte de la optimización de la elección del material vegetal para una determinada región vitícola y del desarrollo de cultivares resistentes a la sequía.
Sin embargo, el progreso en estas direcciones se ve obstaculizado por la falta de comprensión de las diferencias en la resistencia a la sequía entre genotipos de Vitis.
Especialistas de la Universidad de Burdeos han investigado los patrones de vulnerabilidad a la embolia del xilema en 30 especies y subespecies (variedades) de Vitis de diferentes lugares y climas, y han evaluado el riesgo de vulnerabilidad a la sequía en 329 regiones vitícolas de todo el mundo.
Según los resultados obtenidos en esta investigación, publicada por ‘Nature’, dentro de una misma variedad, la vulnerabilidad a la embolia disminuyó durante el verano. Entre las variedades, se han encontrado amplias variaciones en la resistencia a la sequía del sistema vascular de las vides. Este es particularmente el caso dentro de Vitis vinifera, con variedades distribuidas en cuatro grupos de vulnerabilidad a la embolia. Ugni Blanc y Chardonnay figuran entre las más vulnerables, mientras que Pinot noir, Merlot y Cabernet Sauvignon figuran entre las más resistentes.
Las regiones con mayor riesgo de ser vulnerables a la sequía, como Poitou-Charentes (Francia) y Marlborough (Nueva Zelanda), no tienen necesariamente climas áridos, sino que albergan una proporción significativa de variedades vulnerables.
Los investigadores concluyen que las variedades de vid pueden no responder por igual a condiciones más cálidas y más secas, y destacan que los rasgos hídricos son clave para mejorar la adecuación de la viticultura al cambio climático.
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